Qué hacer en una escala larga en el extranjero

Qué hacer en una escala larga en el extranjero

Mis mejores recuerdos de esta profesión no son de los vuelos, son de las escalas largas. Aprender a aprovecharlas bien cambia por completo cómo vives este trabajo, así que te cuento lo que a mí mejor me ha funcionado.

Lo primero: descansa de verdad las primeras horas

Por muchas ganas que tengas de salir a explorar, si acabas de aterrizar de un vuelo largo, tu cuerpo necesita horas de sueño de calidad antes de nada. Forzar el cuerpo a estar activo nada más llegar solo alarga el jet lag y te deja peor para el vuelo de vuelta.

Planifica antes de aterrizar, no cuando ya estás allí

Con el poco tiempo que tienes en destino, llegar sin ningún plan es tirar horas valiosas. Antes de salir de casa, mira qué hay cerca del hotel donde os alojáis, cuánto tiempo real tienes libre y que compañeras se apuntan a hacer algo contigo.

Prioriza una cosa, no lo quieras ver todo

En una escala de veinticuatro o treinta y seis horas no vas a conocer una ciudad entera, y querer hacerlo solo te deja agotada. Elige una experiencia que de verdad te importe, un museo, un barrio, una comida concreta, y disfrútala con calma en vez de correr de un sitio a otro.

Cuida tu cuerpo también fuera del avión

Hidratarte bien, comer algo ligero y moverte un poco a pie ayuda mucho más de lo que parece a recuperarte del vuelo. Muchas compañeras aprovechan también para hacer algo de ejercicio suave en el hotel, algo que se agradece especialmente en rutas muy seguidas.

Y sobre todo, cuida a tu equipo

Las mejores escalas que recuerdo no fueron por el destino, fueron por con quien las compartía. Salir con tu tripulación, aunque sea a tomar algo cerca del hotel, fortalece el equipo para los vuelos que vienen después, y en este trabajo eso se nota.